3.700% más casos: La depresión grave en jóvenes españoles se dispara

2 godzin temu
Los casos de depresión grave en adolescentes españoles se han disparado alarmantemente (Imagen simbólica - Generada por IA) AI Generated Stock Image

Los casos de depresión grave en adolescentes españoles se han disparado de forma alarmante en la última década. Según la Encuesta Nacional de Salud del Instituto Nacional de Estadística (INE), los síntomas depresivos severos en jóvenes de 15 a 24 años han pasado del 0,03% en 2014 al 1,14% en 2023. Los profesionales de la salud mental hablan de una "tormenta perfecta" que está afectando a una generación entera.

La doctora Abigail Huertas, psiquiatra infantil y de la adolescencia del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y autora del libro 'Sólo necesito que me aceptes: la salud mental en la adolescencia', describe el cambio drástico en las urgencias: «Donde antes se veían tres casos en el único hospital infantil que teníamos en Madrid, hoy se traduce en diez u once urgencias cada noche en los distintos centros hospitalarios que hay en la región». La experta reconoce la incertidumbre sobre las causas exactas: «Lo que no sabemos es si aumentan las consultas, las autolesiones y los ingresos de día u hospitalización domiciliaria porque la sociedad tolera y contiene menos el malestar, o porque el malestar se ha amplificado».

El rostro cambiante de la depresión adolescente

La depresión en adolescentes se manifiesta de forma muy diferente a como lo hace en adultos. Huertas explica que muchas veces se presenta «como un problema de conducta. Es decir, más como ruido fuerte que como silencio». El caso de M.C., una paciente de 15 años, ilustra esta realidad. La psiquiatra la describe así: «Viene porque discute, porque contesta, porque 'se ha vuelto imposible' en casa y en el instituto. En los últimos meses ha tenido varias expulsiones, duerme poco, llega tarde, estalla por cosas pequeñas. Antes era 'responsable', 'madura', 'la que no daba problemas', 'una niña modelo'. Cuando le pregunto cómo está, se encoge de hombros. Dice que está harta. Que todo le da rabia. Que no puede parar. Está enfadada con su madre, todo lo que hace para ayudar empeora las cosas. Habla de su familia con desprecio. Detrás hay una historia de pérdidas pequeñas, de exigencias altas, de haber aprendido pronto a no pedir ayuda. No parece deprimida. Pero está desbordada. Sufre».

Mar Faya, jefa de sección de psiquiatría infantil del Hospital Niño Jesús, corrobora este crecimiento exponencial de casos y destaca señales de alerta que los padres deben vigilar: aislamiento social, pérdida de interés en actividades, bajo rendimiento académico, alteraciones del sueño y del apetito, baja autoestima, autocrítica excesiva, sentimientos de culpa o inutilidad, sensibilidad extrema al rechazo, irritabilidad persistente y quejas físicas como dolores de cabeza o fatiga.

La tormenta perfecta

Jesús Quintero, jefe de psiquiatría del Hospital Infanta Leonor y autor de 'Cómo estás', atribuye el aumento a una confluencia de factores críticos. Las redes sociales ejercen una influencia ineludible: los adolescentes ya no se comparan solo con treinta compañeros de clase, sino con 300 millones de adolescentes en todo el mundo. Esta comparación constante genera una insatisfacción creciente.

La forma de relacionarse socialmente también ha cambiado radicalmente. Hay menos interacción física y más pantallas, lo que desarrolla una inteligencia emocional diferente y potencialmente menos resiliente. Los expertos describen a esta generación como más exigida, más sobreprotegida y más sola frente a las pantallas.

Romper el silencio

El problema no es exclusivo de España. La Organización Mundial de la Salud estima que aproximadamente el 5% de la población mundial, alrededor de 280 millones de personas, sufre depresión. Sin embargo, hay señales esperanzadoras: cada vez más adolescentes reconocen su vulnerabilidad y buscan ayuda activamente.

Paloma García Zubieta, psicóloga sanitaria y experta de Clínicas Origen, destaca el papel crucial que juegan las figuras públicas al hablar abiertamente de sus propias batallas contra la depresión. Cantantes como Aitana y Ricky Martin, actores como Dani Rovira, y deportistas de élite como Andrés Iniesta y Ricky Rubio han compartido públicamente sus experiencias.

«Cuando alguien reconocido y socialmente exitoso habla de su sufrimiento, ayuda a normalizar algo que durante muchos años se ha vivido en silencio, con culpa y vergüenza», explica García Zubieta. Estos testimonios tienen un impacto directo en quienes sufren: «La persona se reconoce en el relato y entiende que lo que le ocurre tiene nombre, explicación y tratamiento».

El mensaje de esperanza

La psicóloga subraya un mensaje fundamental: «Se transmite un mensaje muy potente: pedir ayuda no es un fracaso, es una forma de cuidarse». Esto es especialmente importante para los jóvenes, que a menudo perciben la solicitud de ayuda como una señal de debilidad.

García Zubieta advierte que, aunque hablar públicamente es positivo, no reemplaza el tratamiento profesional: «Del mismo modo que una persona puede hablar de una enfermedad física y sentirse aliviada, pero necesita un médico para tratarla, en salud mental la palabra ayuda, pero el tratamiento profesional es lo que marca la diferencia».

Los expertos coinciden en que la prevención es esencial. Los programas existentes que vinculan la salud mental con las escuelas, aunque efectivos, resultan insuficientes. Quintero destaca un dato alentador: los adolescentes responden muy bien al tratamiento, especialmente a la terapia, cuando se comprometen y comprenden nuevas formas de relacionarse con la vida.

El 70% de los trastornos mentales debutan en la adolescencia, lo que hace crucial la detección temprana. García Zubieta insiste en un cambio de perspectiva social: «Reducir el estigma social implica cambiar la mirada: pasar del juicio al cuidado, de la exigencia a la comprensión». Y concluye con un recordatorio vital: «La depresión no define a la persona, y hablar de depresión con respeto, información y empatía salva vidas».

Nota: Este artículo fue creado con Inteligencia Artificial (IA).

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